Rosas

21 Jul

Luis Felipe Fabre

Rosas marchitas en un florero de cristal:

Agua verde en un florero de cristal: una pecera
donde incuban monstruos diminutos.

Un florero de cristal: el perfumero de las solteronas.

Rosas marchitas: la juventud perdida, la belleza
perdida, el amor que no llegó
y la vida que se fue: ay, las tías abuelas.

El perfume de las tías abuelas: una rancia dulzura
con la que marean a sus visitas hasta dejarlas indefensas.

Sus visitas: esporádicos sobrinos
movidos por la culpa, la caridad o la ambición.

Los sobrinos.
Y los hijos de los sobrinos: niños con cara de obligados:

víctimas berrinchudas que despiertan en las tías
un amor insaciable y tremendo.

El amor de las tías: una experiencia escalofriante.

Los besos de las tías: una viscosa prueba del más allá.

El abrazo de las tías: huesudo y fofo.

El abrazo de las tías: el abrazo feroz
de quien se aferra a la vida incluso después de la vida:

un cariño que se tensa hasta el rigor mortis: sus brazos muertos
ya no te soltarán…

Rosas en un florero de cristal: marchitas
pero voraces: plantas resucitando carnívoras: flores zombis.

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