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Timo Berger conversa con Julieta Mortati sobre EL Mezcaldito

25 Ago

EL MEZCLADITO, antología de poesía latinoamericana
Tenemos las máquinas. Bs Aires, 2014
Selección de poetas latinoamericanos que participaron en el festival de poesía latinoamericana de Berlín, Latinale.
PRÓLOGO

Timo Berger / Julieta Mortati

 

.. .. .. .. .. .

[21:15:23] Ich: Juli, tás? Tenés un rato? Quería hablar con vos un poco sobre la selección o la no-selección que hicimos para esta antología, o mejor dicho colección de poetas latinoamericanos.
[16:19:41] Yo: Hola, Timo! Cómo estás? Dale, hablemos.
[21:19:44] Ich: Porque lo que me gustaría defender en primer lugar es la idea del rejunte, del mezcladito.
[16:20:02] Yo: Mezcladito en qué sentido?
[21:20:11] Ich: Ya no creo en conceptos como florilegio. En cambio, creo que nosotros somos como los que se quedaron hasta el final de una fiesta y pasamos por los lugares donde hubo poetas donde  se  leyó  poesía  y  buscamos  los  vasos  de  los  comensales  y juntamos lo que nos parecía. Como esos tragos que se hacen con fernet, vodka, whisky, cerveza, gin, tequila, licores, todo el alcohol que quedó en los vasos al final de un baile.
[16:21:27] Yo: A mí me parece que este libro es un registro de la poesía que se está produciendo y leyendo en América Latina y que de algún modo logró cruzar las fronteras de sus países y del continente con todo lo bueno y lo malo que eso implica.
[21:21:33] Ich: Por ahí suena un poco pretencioso, lo admito, en el sentido inverso. En vez de ser los expertos, como antologadores, somos los que rematan lo que quedó. Pero también fijate, esa expresión “quedó”, o sea lo que te sigue repiqueteando. O tal vez lo que te molestó lo suficiente para que no lo hayas olvidado después de la resaca. De todas formas, son obras en progreso…
[16:24:45] Yo: Más de la mitad son poemas de libros inéditos, sí.
[21:25:50] Ich: Sí, la mayoría de los poemas son poemas nuevos que nos mandaron para la antología. Muchos de ellos no salieron aún publicados o están en libros que nunca van a salir. Ay, no sé, yo solo puedo hablar del lugar del FAN, del barra brava.
[16:26:34] Yo: Jaja. Al hacer esta antología yo me preguntaba, ¿por qué se escriben poemas hoy?, ¿cómo se consagra la poesía?, ¿Europa o la cancillería cultural de cada país? ¿Las editoriales o los amigos de fcbk?
[21:26:35] Ich: ¿Vos por qué pensás que elegiste esos poemas?
[16:31:14] Yo: Releyendo todo de nuevo me doy cuenta de que elegí los que hablan desde la experiencia de un presente, como si fueran poetas de la urgencia y hubieran tenido la necesidad de escribir eso, poemas que nacen desde el impulso. No todos, no?
[21:32:44]  Ich:  Hay un cotidianidad tremenda en estos poemas además… Hay un corrimiento de la solemnidad que tiene que ver con desandar el complejo de ser latinoamericanos.
[16:33:51] Yo: Definitivamente. Lo que me sorprendió es que muchos se remiten a una especie de estado de paranoia en el que no se sabe lo que viene.
[21:33:39] Ich: Yo encuentro en esos textos la figura de la paranoia como algo productivo.
[16: 35:38] Yo: Esta antología también me parece que es una manera de cruzar experiencias y que se conozcan poetas, editoriales y se establezcan nuevos lazos.
[21:36:07] Ich: Cierto! Mirá, esos vates (en su mayoría) vinieron a Berlín, algunos salieron por primera vez del continente. Pero después con las redes sociales y los contactos establecidos siguen repercutiendo acá y vuelven para allá con una experiencia más.
[16: 36:28] Yo: Claro! ¿Sabés lo que debe ser ir a decir tus versos a una tierra que queda del otro lado del mar? Por eso también es una mezcla. El poeta más grande nació en los 60 (no vamos a decir quien!) y el más chico en el 86, además hay diferentes corrientes poéticas. Puede que pierda una fuerza, pero esta no es una antología que venga a defender un tipo de poesía en particular, sino, como te decía, un registro. Creo que en una antología no solo se  publica lo que a uno le gusta, sino también lo que a uno le hace ruido, lo que genera fricción por compartir un mismo espacio. Probar a ver qué pasa, un juego. Es un privilegio que uno debe poder permitirse como editor.
[21:37:20]  Ich:  También para mí esta antología era un instrumento para acortar un poco la distancia que se impuso entre nosotros. Acordate,  éramos vecinos en Berlín, vos del lado del Kreuzberg y yo del lado de Neukölln. Y era muy fácil vernos, dar una vuelta, hablar de todo.
[16:37:27] Yo: Ah, nuestros paseos por los baldíos al oeste de Berlín… Este libro es el resultado de una amistad también, sin dudas.
[21:37:57] Ich: Y con esta excusa de armar un libro, se construyó otra vez un puente.
[16:38:55] Yo: Los libros exceden a la literatura, claro.
[21:39:00] Ich: Pero sigamos, qué le va a interesar nuestro vínculo personal a otra gente.
[21:39:25] Yo: No, pará! Me parece importante!
[21:40:26] Ich: Te entiendo. Todos se ponen en el lugar de los desinteresados. De los críticos. De los superados… Hay una cosa que te quería comentar. Sabés por qué se lee tan poca poesía en Alemania? Porque se enseña poesía en las escuelas no como un género que se lee y se disfruta, sino como algo que hay que interpretar, de lo que se debe sacar algo, una plusvalía aunque sea de capital simbólico nomás. O sea: un poema es un texto complicado que viene con una tarea. Y lo que el público alemán aprende de a poco gracias a los poetas latinoamericanos que vienen a leer acá es que no hay que hacer nada con un poema, sólo abrir los oídos y los ojos y escuchar.
[16:44:03] Yo: Creo que por el contrario, se aceleró el tiempo y la poesía (precisa, rítmica, punzante) se vuelve el género literario privilegiado de esta época.
[21:44:26] Ich: La poesía es para las redes sociales.
[16:44:44] Yo: Ahora lo que no entiendo bien es cómo encaja la figura del “poeta” en este esquema.
[21:44:51] Ich: Yo tampoco. Acá en Alemania ya nadie dice que es poeta. La gente dice: “Yo escribo poemas”. O sea, eso del poeta es una figura romántica que hoy en día queda tan remoto como los ermitaños que contrataron en el siglo 19 para los parques ingleses con la idea de brindarles una aire especial.
[16:45:38] Yo: Jaja y más si vivís en Latinoamérica que nadie puede ni siquiera pensar en vivir de escribir poemas.
[21:46:55]  Ich:  Creo  que  en  América  Latina  hay  todavía  algunos poetas que se aferran a esa idea del vate solitario en el desierto de Atacama, pero creo que es menos el caso de Argentina y menos el de Brasil, en Costa Rica tampoco veo eso. Y en la joven generación de México también hay una crítica feroz hacia la figura del poeta. Y de esa forma, los poetas actuales son más bien anti-poetas, más Parra que Paz. Son todos freaks y lo asumen con una naturalidad admirable. A pesar de que hoy ya no haya outsiders. Todos están en internet.
[16:48:56] Yo: Y consiguen sus medios de promoción propios.
[21:49:47] Ich: Quiero que chateemos de un asunto más.
[17:01:59] Yo: Decime.
[22:02:26] Ich: Elegimos los poetas, elegimos los poemas a cuatro manos, pero después, vos les encontraste un orden. No entendí aún tu principio, pero comulgo con el resultado. Me parece bien meditado.
[17:03:41] Yo: Me gustó empezar con un texto escrito en un español mediado o portugués salvagem, como dice Douglas Diegues, me pareció un gesto que desestabiliza la noción de “identidad nacional” que aparece en la antología. Y además es proponer un juego, creo que para ser serio no hay que tomarse tan en serio. Después hay un ritmo…
[22:05:17] Ich: Es cierto, es importante ese aspecto, sacar a los dioses de los tronos. Porque sí, hay algo gastado, muerto en la cultura que necesita chuparse la sangre de otras culturas. O sea, las culturas del centro se alimentan de la periferia. Hoy en día acá hablan de “global literature” para camuflar que se está formateando lo que se escribe en la periferia para convertirlo en mercancía. Hoy me pregunté si también existía una “Global Poetry” o si la poesía se resiste a ese concepto de mercantilizacion, de unificacion, de formateo.
[17:09:17] Yo: Me parece que en tal caso hoy no se podría hablar de un centro regional poético definible. Porque tampoco se puede hablar de poesías nacionales. El país sería una marca de origen, lo cual no es poco.
[22:12:13] Ich: Puede ser. Creo que jamás se ha escrito tanta poesía en América Latina como hoy en día. Internet, blog, redes sociales, imprentas alternativas, editoriales indie, festivales grosso y underground, las tertulias en los bares de moda, las cuelgas de poesía en las plazas públicas, proyecciones sobres la superficie de los estadios, metros, etc, graffiti, en todos esos lugares hay “cadáveres” de poesía zombies como dice Luis Felipe Fabre. A pesar de que canten el fin de la poesía (el Fukushima de la energía lírica), la poesía es más que presente, es un formato twitteable, es un reto, algo que nos decoloca, que nos saca de la vida cotidiana y nos hace pensar en nuestra formar de hablar. NOS MUEVE EL COCO.
[17:15:18] Yo: Jaaa!
[22:15:55] Ich: Una última pregunta, Juli: por qué te interesás por la poesía actual y le ponés tanto empeño hasta fundar una editorial alternativa y molestar a todos los amiguis a que vayan a las presentaciones de los libros que sacás?
[17:17:53] Yo: Porque es una manera que encuentro de defender mi visión del mundo.
[22:18:12] Ich: Pero es una mirada que te confirma tu visión del mundo o que te descoloca?
[17:18:31] Yo: Es una mirada que me muestra cosas que no veo. Y vos por qué traducís a poetas latinoamericanos???!!!!!
[22:19:03] Ich: Yo básicamente traduzco poesía para no perder el contacto. Empecé antes de la existencia de las redes sociales. Para mí la poesía es la primera red social que hubo. Empecé a traducir en 1999 a los poetas jóvenes (eran los que antes se llamaban poetas de los noventa) porque me hice amigo. En esa época no sabía ni sospechaba que iban a tener tanta importancia después. Mis traducciones eran como chats. Como emails. Nunca pensé en publicarlos. Solo se los mandaba. Y me contestaban: “Che, no entiendo un cacho, pero gracias”.
[17:20:45] Yo: Jaja!
[22:20:52] Ich: Bueno, eso es todo. Te extraño. Juli, volvete!!
[17:22:55] Yo: Yo te extraño, volvete vos!! ¿Dónde nos volveremos a encontrar?
[22:23:17] Ich: No sé, quizás en ese bar de la Guerra de los Galaxias con los androides y las mujeres de las tres tetas…

 

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Timo Berger (Stuttgart, Alemania, 1974). Traductor, periodista, editor y autor. 
Última publicación: AmérikaNoAmérika (México D.F.: Bonobos, 2012).

Julieta Mortati (Buenos Aires, Argentina, 1984). Licenciada en Letras, periodista y editora. Dirige el sello Tenemos las Máquinas.

 

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POETAS: Montserrat Álvarez / Luis Alberto Arellano / Daniel Bencomo / Damaris Calderón / Fabián Casas / Benjamín Chávez / Luis Chaves / Andrea Cote Botero / Roxana Crisólogo / Washington Cucurto / Domingo de Ramos / Douglas Diegues / Laura Erber / Luis Felipe Fabre / Martín Gambarotta / Marília García / Gladys González / Wingston González / Yanko González / Maricela Guerrero / Victoria Guerrero Peirano / Julián Herbert / Miguel Ildefonso / Marina Mariasch / Alan Mills / Omar Pimienta / Sergio Raimondi / Damián Ríos / Minerva Reynosa / Mayra Santos-Febres / Enrique Winter.

 

SELECCIÓN Y PRÓLOGO: Timo Berger / Julieta Mortati

DISEÑO: Julián Villagra

MAQUETA ORIGINAL: Lara Melamet

ISBN: 978-987-28629-7-8     

Cantidad de páginas: 204

Acá se puede conseguir en PDF: http://www.tenemoslasmaquinas.com.ar/catalogo/el-mezcladito

Mezcaldito

25 Ago

Selección de poetas latinoamericanos que participaron en el festival de poesía latinoamericana de Berlín, Latinale.

POETAS: Montserrat Álvarez / Luis Alberto Arellano / Daniel Bencomo / Damaris Calderón / Fabián Casas / Benjamín Chávez / Luis Chaves / Andrea Cote Botero / Roxana Crisólogo / Washington Cucurto / Domingo de Ramos / Douglas Diegues / Laura Erber / Luis Felipe Fabre / Martín Gambarotta / Marília García / Gladys González / Wingston González / Yanko González / Maricela Guerrero / Victoria Guerrero Peirano / Julián Herbert / Miguel Ildefonso / Marina Mariasch / Alan Mills / Omar Pimienta / Sergio Raimondi / Damián Ríos / Minerva Reynosa / Mayra Santos-Febres / Enrique Winter.

SELECCIÓN Y PRÓLOGO

Timo Berger

Julieta Mortati

DISEÑO

Julián Villagra

MAQUETA ORIGINAL

Lara Melamet

ISBN: 978-987-28629-7-8

Cantidad de páginas: 204

Tianguis

25 Nov

por 

La poesía implica ruptura del lenguaje y, por lo tanto, violencia. Sin embargo, me pareció extraño encontrar un libro de poemas que incorporara violencia de una realidad explícita de una forma natural, sin caer en lo panfletario o en lugares comunes. Y Tianguis de Rodrigo Flores Sánchez (Distrito Federal, 1977), hace un ajuste de cuentas de la forma más honesta que existe: se somete a aquella violencia que sólo el autor puede ejercer contra sí mismo. Recientemente publicado en la colección de poesía de Almadía, este volumen consta de 132 páginas y, al igual que todos los libros de esta editorial, viene acompañado con ilustraciones de Alejandro Magallanes.

Tianguis es un libro que va más allá de lo que el título podría sugerir, como textos polifónicos, desordenados o irregulares. Se trata de un ejercicio donde el autor se arroja contra todo cuanto pueda herirle, desde la región sin ley que es Latinoamérica, hasta su concepción de la poesía.

Almadía, 2013

Almadía, 2013

Este libro está formado por cinco partes. ‘Bella epístola a manera de presentación’ es un poema de amor de un desollado: en el abrazo lleva la penitencia. La segunda parte del libro, ‘Cameraman’, tiene una tipografía diferente a la del resto del libro. Una fuente de la familia tipográfica American Typewriter nos hace sentir que empezaremos a leer un diario cuya noticia principal es el primer avistamiento de la muerte. “Documento mi muerte y la registro”, afirma el autor. Y luego sentencia: “Mirar es morir”. Además esta parte es una crítica frontal a las habilidades de comunicación tan apreciadas por los medios. Sintaxis, expresividad, retórica y prosodia aquí no son más que armas de dos filos que emiten el mensaje pero a su vez arremeten contra el emisor.

‘Testimonio flaviano’ es un ejercicio que Rodrigo llama contrabiográfico. En un contexto urbano, vacío o bien lleno de cascajo, el autor confronta al poema, que “es y no es una experiencia verbal […] A menos que experienciaverbal represente lo que queda o lo que se extingue en referencia a esta escritura”. Y es aquí, en este dilema, donde la voz poética hace escarnio de sí misma y encontramos el humor. “Si te dijera que mi nombre es inodoro, ¿me querrías?”

‘eSPAsMo’, es un conjuro contra el amor. Es el erotismo de un cuerpo extrañado de sí mismo, y del otro: “Habrá algo que te destruya amor hay dos cuerpos confundidos”. Y es en esta parte donde aparece una apología del poema: “Escribir es olvidarte sucio amor casi digo tu nombre”.

‘Donppelgänger’ es quizá la parte más dolorosa de Tianguis, en donde se afirma: “El silencio es la traducción precaria de una ojiva: nos fuimos”. ‘Dos epístolas concluyentes donde se explica el fundamento de la primera ley de la termodinámica’ es el testimonio terminante de un estado de sitio, ése donde la violencia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. ‘Apostillas o la poda’ cierra el libro con dos preguntas luminosas: “¿para qué / diseminas el hipo y la rabia?, / ¿escuchas / estrellarse las dársenas, / al desplazarse tus muecas, / entre boquetes y hendiduras, / donde nunca, nada, nadie / estuvo?”

Como todo gran mercado, en éste hay música, fotografía y carne. Viva y muerta. En Tianguis entran varios ejercicios poéticos disímiles entre sí pero cuyo hilo conductor es claro: una voz genuina. Rodrigo Flores Sánchez nos muestra un tianguis desde una azotea, donde los toldos reflejan el sol con una violencia uniforme, democrática. Una violencia para todos. Y para todos es muy afortunado cuando se trata de poesía.

En Tierra Adentro, 182.

Galaxia express

23 Oct

Libro

Galaxia express

17 Oct

timbre20postalUna galaxia hecha con velocidad y urgencia.
Conjunto de estrellas, nubes de gas, planetas, polvo cósmico, materia oscura y quizá energía oscura, unido gravitatoriamente. Se especula que la materia oscura constituye el 90 % de la masa en la mayoría de las galaxias, averigüe.

Timo Berger, http://timoberger.blogspot.de/, Stuttgart, Alemania, 1974, Cofundador de Latinale, Festival itinerante de poesía latinoamericano. AmérikaNOAmérika, Bonobos, 2012 y A cien cuadras del centro y otros poemas, Germinal, San José, Costa Rica, 2012
Sara Uribe, @RaraUribe, Querétaro, Querétaro, 1978. Lo que no imaginas, Conarte, 2005; Antígona González, Sur+, 2012 y Siam, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012.
Rocío Cerón, http://www.rocioceron.com/, Ciudad de México, 1972. Diorama, UANL/Tabasco 189, 2012; Tiento, UANL, 2010; Imperio/Empire, edición interdisciplinaria y bilingüe, Conaculta, México 2009.
Paula Abramo, @paulicantropa, Ciudad de México, 1980. Fiat Lux, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012. Tradujo El Ateneo de Raúl Pompéia y Poema sucio de Ferreira Gullar entre otros.
Óscar De Pablo, @OdePablo, Ciudad de México, 1979. Sonata para manos sucias, UACM, 2006 y Debiste haber contado otras historias, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2006, El baile de las condiciones, Conaculta, 2011 y Dioses del México antiguo, Mantarraya, 2012.
Nadia Escalante, @nadia_nadiae, Mérida, Yucatán, 1982. Adentro no se abre el silencio, Fondo Editorial Tierra Adentro, Colección La Ceibita, 2010.
Maricela Guerrero, @papelcontante, Ciudad de México, 1977. Desde las ramas una guacamaya, Bonobos-CONACULTA, 2006, Se llaman nebulosas, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010 y Kilimanjaro, Mano Santa, 2011; .Peceras, Filode Caballos, 2013.
Luis Felipe Fabre, @LuisFelipeFabre, Ciudad de México, 1974. La sodomía en la Nueva España, Pretextos, 2011; y Poemas de terror y de misterio, Almadía, 2013. Escribió los ensayos de Leyendo agujeros, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2005; Antologó La edad de oro, UNAM, 2012.
Luis Alberto Arellano, @eleiarellano, Querétaro,1976. Plexo, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010 y Bonzo, Quirófano ediciones, 2012. Tradujo Todo alrededor de lo que se vacía, de Linh Dinh, Mantis editores, 2012; y Una probada de miel, de Bob Flanagan y David Trinidad, para Kodama Cartonera, 2013.
Alejandro Albarrán, @TPLimitrofe, Ciudad de México, 1985. Ruido, Bonobos, 2012. Conduce La Rara radio en Nofmradio.

Goethe Institut

Sábado 26 de octubre 2013

19 horas

Biblioteca Goethe-Institut Mexiko

Tonalá 43, Col. Roma.

Enlace

Nadia Escalante

23 Jul

Descargue
Adentro no se abre el silencio
nadia-escalante

Enlace

Fotogramas de mi corazón conceptual absolutamente ciego

23 Jul

miner

Descargue Fotogramas

Poesía con posibilidades: Laura Wittner publicada en Uruguay

21 May

Una reseña

Garabatos y Ringorrangos

No suele suceder que en Uruguay se editen y se publiquen libros de poesía de autores argentinos. Recuerdo que en su momento, 1985, Ediciones de Uno publicó un libro de César Fernández Moreno: Introducción a César / 20 poemas, por lo que siempre le estaré agradecido a esa editorial, así como hoy le estoy agradecido a la editorial Civiles Iletrados, de Maldonado, por haber publicado una antología de la obra poética de Laura Wittner (Buenos Aires, Argentina, 1967) bajo el título: Noche con posibilidades.

Este libro nos presenta la obra de una poeta que inició su andadura en los noventa y que en sus quince años de trayectoria lleva seis libros de poesía publicados: El pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996), Los cosacos (Buenos Aires, Ediciones del Diego, 1999), Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox, 2001), La tomadora de café (Bahía Blanca, Vox…

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Aníbal Cristobo (Kriller71 ediciones): “Lo arriesgado es creer que podemos vivir sin poesía”

7 May

Hay quie­nes se embar­can a crear nue­vos pro­yec­tos, y en pocos meses logran hacerse un hueco den­tro de la extensa pro­puesta edi­to­rial. Es el caso de  Kriller71 edi­cio­nes, una edi­to­rial espe­cia­li­zada en poe­sía con­tem­po­rá­nea, y que está publi­cando a auto­res con obras con­so­li­da­das en sus paí­ses de naci­miento pero que no han sido casi publi­ca­das por estos lares. Aníbal Cris­tobo (Lanus, Bue­nos Aires, 1971) está detrás de esta aven­tura y nos ha expli­cado las razo­nes por las que creó la edi­to­rial, la forma en la que entiende la indus­tria lite­ra­ria y, des­pués de hacer un reco­rrido a tra­vés de los últi­mos libros publi­ca­dos, nos ade­lanta las pró­xi­mas nove­da­des para el otoño próximo.

¿Cómo surge la idea, y por qué razón os embar­cáis con la aven­tura de Kriller71 ediciones?

Mira, este pro­yecto nace a inicios del 2012: en aquél momento yo estaba tra­du­ciendo a una poeta con­tem­po­rá­nea cuyo nom­bre pre­fiero no reve­lar por ahora (ya se sabe que la poe­sía está pla­gada de peli­gro­sas intri­gas). Lo cierto es que tiene una obra extensa y mara­vi­llosa, y está prác­ti­ca­mente iné­dita fuera de su país, por moti­vos que des­pués entendí. Iba avan­zando con el libro y pen­saba: “y cuando lo ter­mine, ¿a quién se lo llevo?”, y me iba mal­hu­mo­rando solo, ima­gi­nando las difi­cul­ta­des que enfren­ta­ría para con­ven­cer a edi­to­res a los que no cono­cía y que no me cono­cían a mí de nada, de publi­car a una señora de la que tam­poco habían oído hablar nunca. En fin, era un poco como aquel chiste en el que un tipo se queda tirado con el coche en la ruta, de noche, y tiene que cami­nar varios kiló­me­tros hasta un casita lejana para pedir­les un gato con el que arre­glar el vehículo —y cuanto más se acerca a la casa, más seguro está de que le van a res­pon­der de mala manera, con lo cual su ánimo va empeo­rando cada vez más. Solo que en mi caso, en lugar de que me abrie­ran la puerta y yo les res­pon­diera que podían meterse el gato en el culo, decidí que lo mejor era crear mi pro­pia edi­to­rial para no tener que ir a pelearme con nadie: en eso me engañé redonda e inge­nua­mente, pero esa es otra his­to­ria. Total, que el libro no pudo publi­carse por un malen­ten­dido —qué es la lite­ra­tura, en defi­ni­tiva, sino una suma de ellos— pero ese volu­men iné­dito se man­tiene como la ausen­cia fun­da­cio­nal sobre la que se argu­menta el sen­tido de la edi­tora, como el libro número cero, ese que sólo existe en nues­tra ima­gi­na­ción. Algo así como la Rebecca de Hit­ch­cock. Es decir, como una excusa cual­quiera para ponerse a hacer algo que uno desea hacer.

Sea como sea, supone una apuesta arries­gada en estos tiem­pos tan com­pli­ca­dos idear una edi­to­rial, y aún más de poesía.

Pienso que si lo vemos como una apuesta, corre­mos el riesgo de creer que habrá un único número gana­dor, o de algún modo que­da­ría­mos ata­dos a un resul­tado que ven­dría a con­va­li­dar si tene­mos o no razón en hacer lo que hace­mos. Vamos a per­derlo todo y, como que­ríaBeuys, nos ali­men­ta­re­mos del derro­che de nues­tras pro­pias ener­gías. Tal vez sea bueno que deje­mos de pen­sar en la poe­sía en tér­mi­nos de mar­ke­ting empre­sa­rial y la enten­da­mos como un eco­sis­tema: lo que que­re­mos desa­rro­llar en Kriller71 es eso, ese sen­tido de la ofrenda que pro­pi­cia que un cir­cuito sea sus­ten­ta­ble, al menos por un ins­tante. Que alguien que le debe casi todo a la poe­sía, como es mi caso, pueda inten­tar hacer uso de sus fuer­zas para devol­ver algo de lo que ha reci­bido. En ese sen­tido es casi anec­dó­tico que el pro­yecto sea eco­nó­mi­ca­mente invia­ble, por­que por la misma regla de tres pode­mos lle­gar a la con­clu­sión de que lo más acer­tado para un ele­fante sería la inmo­vi­li­dad o que tener ami­gos no es una acti­vi­dad redi­tua­ble, y evi­den­te­mente no se trata de eso. Con lo cual, invir­tiendo los tér­mi­nos, te diría que no, que ofre­cer algo que uno hace con pasión, bus­cando el modo de entre­gar lo mejor de sí, nunca es arries­gado. Lo arries­gado es creer que pode­mos vivir sin poesía.

¿Y cuál sería ese  “gru­ñido casi inau­di­ble y des­a­fi­nado entre lo que las voces can­tan­tes pro­po­nen para la época” que pro­po­néis?

Si mira­mos a nues­tro alre­de­dor, el men­saje es bas­tante claro: la situa­ción es crí­tica y debe­mos dejarla en manos de los que saben. Lau­rie Ander­son tiene una can­ción mag­ní­fica lla­mada jus­ta­mente ‘Only an expert’, donde tra­baja sobre esa idea, la de que el dis­curso que más se ha mul­ti­pli­cado últi­ma­mente es el de que aban­do­ne­mos cual­quier inten­ción de tomar parte en el asunto, por­que sólo un experto puede encar­garse de ello. ¿De qué? Impo­si­ble saberlo, por­que sólo un experto puede deter­mi­narlo. Así vemos cómo áreas muy exten­sas de nues­tra vida civil, como la edu­ca­ción y la cul­tura, en las que nues­tras opi­nio­nes debe­rían ser bási­cas, pasan a ser pre­sen­ta­das como ente­le­quias de las que nada sabe­mos y que debe­mos con­fiar a tec­nó­cra­tas que deci­di­rán qué es lo mejor. Nues­tra edi­to­rial bus­car crear una mínima grieta ahí, en rela­ción a ese dis­curso que per­ma­nen­te­mente desea con­ver­tir­nos en espec­ta­do­res de nues­tra pro­pia vida y que busca que la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana se limite a demos­trar que las con­sig­nas que ellos pro­mo­cio­nan son correc­tas. En ese sen­tido, lo del gru­ñido tiene que ver tam­bién con una frase de Piglia“El Estado dice que quien no dice lo que todos dicen, es incom­pren­si­ble y está fuera de su época”. Y tam­bién, por locasi inau­di­ble, está haciendo latente la nece­si­dad de acer­ca­miento, ¿ver­dad? Sola­mente al acer­car­nos más a algo que no se oye bien, somos capa­ces de enten­der ese sonido. Evi­den­te­mente hay slo­gans y con­sig­nas que pue­den ser ampli­fi­ca­das a tra­vés de los gran­des medios de comu­ni­ca­ción y fun­cio­nan como dis­pa­ra­do­res de un triunfo elec­to­ral o de una cam­paña de ven­tas, y otras for­mas de vida, como la de una edi­to­rial de poe­sía, que nece­si­tan modu­lar su len­guaje de un modo más pró­ximo, más íntimo. Me gusta la idea de un gru­ñido casi inau­di­ble, por­que veo que requiere ese acer­ca­miento del que te hablaba, pero tam­bién por­que no te garan­tiza una situa­ción de como­di­dad: estar cerca de algo que gruñe puede ser peligroso.

Eso por una parte. Y por otra, una vez que nos situa­mos en esa pelí­cula de cien­cia fic­ción que impli­ca­ría ima­gi­nar que for­ma­mos parte de un sis­tema lite­ra­rio, de un engra­naje edi­to­rial o cual­quier otra pers­pec­tiva que incluya ana­li­zar qué se está edi­tando en España en poe­sía, con qué cri­te­rios, bus­cando con­se­guir qué resul­ta­dos, tam­bién debe­ría­mos con­cluir que segu­ra­mente lo que deci­mos es incom­pren­si­ble para una gran parte de los edi­to­res —un bal­bu­ceo anal­fa­beto en tér­mi­nos de mar­ke­ting, o la ora­ción budista de un piloto kami­kaze a punto de estre­llarse— con un par de excep­cio­nes, como la del pro­yecto lili­pu­tiense de José María Cum­breño y la colec­ción Tras­atlán­tica de Juan Soros en Amar­gord, que tie­nen otra con­cep­ción, más mar­cada por la voca­ción de com­par­tir auto­res en muchos casos casi des­co­no­ci­dos en España pero que tie­nen una tra­yec­to­ria y una obra dig­nas de aten­ción; voca­ción con la que nos sen­ti­mos empa­ren­ta­dos, desde ya.

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De hecho vues­tro obje­tivo es la edi­ción de poe­tas con­tem­po­rá­neos con obras con­so­li­da­das en sus paí­ses de naci­miento pero no publi­ca­dos aquí.

Nues­tro obje­tivo, como el de cual­quier otra gue­rri­lla, no puede ser otro que el disol­ver­nos por haber­nos con­ver­tido en una herra­mienta inne­ce­sa­ria para la socie­dad: la edi­ción de poe­tas que cree­mos valio­sos y que son des­co­no­ci­dos en España es un modo de poner en prác­tica una crí­tica al sis­tema edi­to­rial desde la acción. ¿Por qué un par­ti­cu­lar, sin nin­guna estruc­tura más que su pro­pia expe­rien­cia y sus amis­ta­des, es capaz de detec­tar a esos poe­tas y de con­tac­tar­los, tra­du­cir­los, y edi­tar­los —mien­tras una gran edi­to­rial de poe­sía está ocu­pa­dí­sima mon­tando una polé­mica bizan­tina acerca de la “cla­ri­dad” poé­tica? En cierto sen­tido cada libro que edi­ta­mos es al menos dos cosas: el libro en sí y la pre­gunta acerca de qué está haciendo cada uno por la poe­sía: qué esta­mos publi­cando, leyendo, rese­ñando. Qué tan permea­bles somos en lo que supo­ne­mos que es poe­sía, en lo que ima­gi­na­mos que debe ser publi­cado y leído y asi­mi­lado. Por eso hablaba antes de un eco­sis­tema: nues­tra suerte es cir­cu­lar, y no nos per­te­nece a noso­tros única­mente. Si ese mínimo gesto de resis­ten­cia que esta­mos esbo­zando desde Kriller71 encuen­tra un eco, puede mul­ti­pli­carse y ali­men­tarse de sí mismo.

Enton­ces, ¿qué quiere ofre­cer Kriller71 al eco­sis­tema poético?

Diría que jus­ta­mente esa inco­mo­di­dad, esa duda acerca de lo que se viene haciendo y con­va­li­dando como una prác­tica válida para la edi­ción de poe­sía. Cues­tio­nar, por ejem­plo, cuál es la rela­ción que España tiene hoy en día con la poe­sía lati­noa­me­ri­cana y cómo es posi­ble que en tér­mi­nos gene­ra­les a las gran­des edi­to­ria­les les baste con publi­car unas anto­lo­gías bas­tante laxas para dar por cum­plida su cuota de poe­sía sud­ame­ri­cana mien­tras al mismo tiempo y sin cues­tio­nár­selo publi­can libros de cual­quier autor local que sea capaz de garan­ti­zar­les más de 200 likes en facebook.

Edgardo Dobry decía el otro día que un edi­tor es alguien que no ha podido encon­trar un libro que estaba bus­cando y ha deci­dido edi­tarlo él: creo que ese es un cri­te­rio que aplica bien en nues­tro caso. Evi­den­te­mente, veni­mos a cubrir una nece­si­dad que no existe más que en noso­tros. Tal vez eso no cam­bie nunca, pero si con­se­gui­mos ampliar el alcance de ese “noso­tros”, tal vez esta bici­cleta que veni­mos a ofre­cer­les a los peces se trans­forme en algo un poco menos disfuncional.

Por otro lado, ade­más de ese gran signo de pre­gunta que aca­rrea­mos de incen­dio en incen­dio, me gus­ta­ría creer que tam­bién pode­mos repen­sar los modos de pro­duc­ción de los libros de poe­sía para que todas las per­so­nas invo­lu­cra­das en las dife­ren­tes eta­pas se sien­tan res­pe­ta­das e inte­gra­das. O, por ejem­plo, ver qué víncu­los se pue­den crear entre deter­mi­na­das obras poé­ti­cas y otras pic­tó­ri­cas: noso­tros hemos uti­li­zado tra­ba­jos de la fotó­grafa mexi­cana Valen­tina Siniego para nues­tros dos pri­me­ros libros, luego, las por­ta­das de los libros de Antu­nes y Leminski traen foto­gra­fías de dos artis­tas plás­ti­cos bra­si­le­ños con­tem­po­rá­neos, Már­cia Xavier y Wal­ter Gam, que dia­lo­gan con los poe­ma­rios de un modo muy par­ti­cu­lar; y en gene­ral, es una idea —la de pro­pi­ciar ese ida y vuelta entre la poe­sía y las artes plás­ti­cas, esa con­ver­sa­ción gra­cias a la cual pode­mos cono­cer tam­bién algo de lo que están haciendo cier­tos fotó­gra­fos— es una idea, digo, que nos interesa, y que que­re­mos seguir desa­rro­llando, por­que da la sen­sa­ción de que muchas veces las por­ta­das de los libros de poe­sía o bien son enten­di­das como lápi­das gra­ba­das por ico­no­clas­tas, o bien inten­tan con­ven­cer­nos de la hiper­con­tem­po­ra­nei­dad de los tex­tos a tra­vés de imá­ge­nes sali­das de cyber-peluquerías y expen­de­do­ras de chi­cles de Tokyo. Se trata de gene­rar una den­si­dad dife­rente, algo que nos dis­lo­que de la pro­duc­ción serial de obje­tos y nos ubi­que, como edi­to­res, frente a cada libro, como quien se sitúa frente a una nueva pre­gunta. Si no somos los pri­me­ros en estre­me­cer­nos ante eso, y si no ima­gi­na­mos qué dis­po­si­ti­vos —ima­gen de por­tada, pre­fa­cio, etc— pue­den ayu­dar­nos a sub­ra­yar la indi­vi­dua­li­dad de ese volu­men, su carác­ter único e indo­mes­ti­ca­ble, no val­dría la pena edi­tar un libro.

Comen­zas­téis vues­tra anda­dura res­ca­tando Como higuera en un campo de golf del peruano Anto­nio Cisneros.

Exacto. Le había­mos comen­tado a Toño [Cis­ne­ros] que que­ría­mos comen­zar con un libro suyo, pero nos dijo que lamen­ta­ble­mente no tenía nada nuevo. Enton­ces Car­lito Aze­vedo me comentó que se cum­plían 40 años de la pri­mera edi­ción de ese libro, y que ade­más nunca había sido publi­cado en España. Nos pare­ció muy opor­tuno, desde un cierto ángulo un poco iró­nico, claro, por­que esa higuera en un campo de golf, que es una ima­gen más del infi­nito catá­logo sobre la sole­dad del poeta, retrata tam­bién la expe­rien­cia euro­pea, o la catás­trofe euro­pea, de Cis­ne­ros: el poeta par­tiendo del Perú con su mujer y su niño pequeño, el poeta dando cla­ses des­ga­na­da­mente en las uni­ver­si­da­des euro­peas, el poeta embo­rra­chán­dose con ami­gos sud­afri­ca­nos en los pubs lon­di­nen­ses, el poeta sepa­rán­dose de su mujer, el poeta en el hos­pi­tal, etc. Y sin embargo, lo hace sin nin­gún rasgo auto­com­pa­sivo, o lamen­ta­tivo. Más bien con humor, y des­li­zando crí­ti­cas agu­das hacia sí mismo y hacia el etno­cen­trismo euro­peo: de hecho, cuando lo publi­ca­mos, me di cuenta de que se tra­taba de un libro muy actual, donde incluso apa­re­cen las cace­rías de ele­fan­tes en África, que tan de moda puso la monar­quía espa­ñola el año pasado. Y ese campo de golf en el que la higuera apa­rece ais­lada tam­bién puede enten­derse como el esce­na­rio neo­li­be­ral espa­ñol y euro­peo, ese gran vacío tele­vi­sado con­tra el que se recor­tan nues­tros sue­ños como una inter­fe­ren­cia. Ya ves que esto de los gru­ñi­dos, las inter­fe­ren­cias, los rui­dos en la señal, es una ima­gen recu­rrente en mí, en la medida en que me ayuda a expli­car la escala de nues­tras accio­nes pues­tas en con­traste con los dis­cur­sos dominantes.

De paso, en ese libro de Toño, hay un poema que me encanta, y que tiene un final que acabé apli­cando a nues­tra expe­rien­cia edi­to­rial. Es algo muy breve:

VOLVIENDO A LO QUE DIJE

Ordeno mi biblio­teca, mi dis­co­teca, mi heme­ro­teca,
dejo de fumar, de tomar, de escu­pir en el suelo,
sales para el apa­rato diges­tivo, para el pán­creas,
y al hígado lo dejo entre su caja, limito sus fun­cio­nes,
me acuesto y me levanto como un gallo
en un país solar, gim­na­sia cada día,
y pienso en todo el mundo, nunca en mí.
(¿Ante quién te dis­cul­pas, pelo­tudo?)

Esto viene a cuento por­que a veces, des­pués de todo el esfuerzo y la dedi­ca­ción de bus­car qué es lo mejor que pode­mos ofre­cer desde la edi­to­rial, y con­tac­tar al autor, y con­se­guir que nos auto­rice la publi­ca­ción, des­pués de maque­tar el libro, lle­gar a ese punto en que la edi­ción nos deja satis­fe­chos, y, final­mente y si todo va bien, tener esos quince minu­tos de ale­gría al reci­bir las cajas de la imprenta, llega el momento de la culpa, bajo la figura pesa­di­llesca del librero que, sos­te­niendo nues­tro ejem­plar con las pun­tas de los dedos, a fin de evi­tar cual­quier posi­ble con­ta­gio, nos mira con una mueca que revela desen­canto e incre­du­li­dad en dosis igua­les y nos pre­gunta, retra­yendo un poco los labios, si real­mente, si aún, si es posi­ble, si de ver­dad, si en pleno siglo XXI, si no nos hemos dados cuenta. Es decir, nos pre­gunta, única y lacó­ni­ca­mente, como si esa sola pala­bra fuese una expli­ca­ción auto­má­tica y diá­fana de su decep­ción: “¿poe­sía?” —y uno esta­ría a punto siem­pre de enco­gerse un poco, tor­tu­guil­mente, y escon­der los libros den­tro de la gabar­dina que lamen­ta­ble­mente no lleva y dejar esca­par alguna dis­culpa en sor­dina, ale­ján­dose por la calle y bajo la llu­via, de no ser por esa frase que viene a res­ca­tar­nos, desde el fondo del escep­ti­cismo de Cis­ne­ros: ante quién te dis­cul­pas, pelo­tudo. Y por qué.

Des­pués con­ti­nuas­teis con el cuarto libro de  la poeta gana­dora del Pri­mer Pre­mio de Poe­sía del Dia­rio La Nación en 1988, María Rosa Mal­do­nado y su Atza­vara.

Bueno, los libros van siendo publi­ca­dos de a pares, enton­ces Atza­vara salió junto con el libro de Cis­ne­ros. Creo que tam­bién sirve para ir ampliando el sitio donde a veces uno puede que­dar encua­drado en el ima­gi­na­rio de la gente. Es decir, que la edi­to­rial va más allá de la poe­sía colo­quial, o de los nom­bres más reco­no­ci­dos, o de tal o cual ten­den­cia. En el caso de Mal­do­nado tam­bién me pare­cía intere­sante, otra vez, gene­rar una fisura en ese pen­sa­miento raquí­tico que pre­su­pone que la poe­sía argen­tina pueda ser divi­dida en una línea obje­ti­vista y otra neo­ba­rroca —que es un pre­jui­cio, fruto de la pereza, que hemos escu­chado algu­nas veces. Yo diría que ella, al igual que otra poeta argen­tina que nos gusta mucho, Liliana Ponce, interio­riza una línea más orien­ta­lista pero per­so­na­li­zán­dola, mez­clán­dola con una heren­cia más exis­ten­cia­lista —es decir, no un orien­ta­lismo de pos­tal de geisha en el monte Fuji, ¿no? Y en esa heren­cia exis­ten­cia­lista, hay un res­cate de la memo­ria que me hace pen­sar tam­bién en una poeta como Olga Orozco, que fue de hecho una de las per­so­nas que más hizo para que la obra de Mal­do­nado alcan­zase el reco­no­ci­miento que tiene. Des­pués, todas esas cues­tio­nes, más teó­ri­cas, se des­va­ne­cen ante la lec­tura, que es donde se pro­duce el silen­cio y el encuen­tro —o nada. Y en ese sen­tido la expe­rien­cia fue muy posi­tiva por­que pudi­mos ver cómo esos poe­mas des­per­ta­ban el inte­rés de otros poe­tas de este lado del océano, incluso de poe­tas de nue­vas gene­ra­cio­nes, como Luna Miguel yUnai Velasco.

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La pri­mera edi­ción bilin­güe ha sido la de Paulo Leminski y Yo iba a ser Homero, una anto­lo­gía poética.

Sí. Esa será otra de las anéc­do­tas para los nie­tos: que el abuelo fue el pri­mero en publi­car aLeminski en España, aun­que dudo que me lo crean. Leminski es uno de esos casos en los que uno se pre­gunta qué más hace falta para que un autor sea publi­cado aquí: no sólo ha sido una de las figu­ras prin­ci­pa­les de la cul­tura bra­si­leña de los años 80, con la ben­di­ción y el elo­gio de figu­ras tan des­ta­ca­das y diver­sas como Haroldo de Cam­pos y Cae­tano Veloso, sino que ahora mismo su obra com­pleta, que acaba de ser publi­cada en Bra­sil a 24 años de su muerte, se ha con­ver­tido en el libro más ven­dido en la prin­ci­pal cadena de libre­rías del país, des­pla­zando al best-seller de turno. Es un autor dueño de un bagaje inte­lec­tual envi­dia­ble, pero que supo sin­te­ti­zar todo aque­llo en una suerte de pop-culto que sigue atra­yendo a miles de lec­to­res. Ade­más para mí tenía, y tiene, un valor afec­tivo muy grande, por­que el pri­mer libro de poe­sía que leí cuando lle­gué a Bra­sil, allá por 1996, fue jus­ta­menteDis­traí­dos Ven­ce­re­mos, de Paulo Leminski. Y ya desde el título sentí que a par­tir de ese momento se había pro­du­cido un des­pla­za­miento en el modo en que yo tenía de leer y enten­der la poe­sía: es una pena que haya muerto tan joven, con 44 años, pero para los lec­to­res espa­ño­les es todo un terri­to­rio inex­plo­rado que, espero, ten­gan la posi­bi­li­dad de ir des­cu­briendo a par­tir de ahora, por­que Leminski ade­más de poe­sía escri­bió bio­gra­fías deLen­non, Trostki y Bashô, una novela en la que narra el viaje fic­ti­cio de Des­car­tes a Bra­sil, letras de can­cio­nes, ensa­yos crí­ti­cos, libros infan­ti­les; en fin, creo que hacía uso, adap­tán­dolo, de su pro­pio poema, según el cual “en la lucha de cla­ses / todas las armas son bue­nas // pie­dras / noches / poe­mas”.

Y luego está el for­mato dis­tinto de Ins­tanto, de Arnaldo Antu­nes, que ade­más incluye un CD.

Claro, por aque­llo que comen­taba de que cada libro tiene unas nece­si­da­des espe­cí­fi­cas. El caso de Arnaldo tam­bién es curioso: la mayo­ría de la gente lo conoce por Tri­ba­lis­tas, pero no son tan­tas las per­so­nas que saben que es uno de los poe­tas y per­for­mers más des­ta­ca­dos. Y esto es algo que uno puede con­tras­tar con bas­tante faci­li­dad, basta ver la can­ti­dad de fes­ti­va­les poé­ti­cos aquí en Europa que se dispu­tan su pre­sen­cia. De hecho, cuando Eduard Escof­fet, que de esto sabe mucho, tenía mayor inci­den­cia en la pro­gra­ma­ción cul­tu­ral de Bar­ce­lona, Antu­nes era un habi­tué de la ciu­dad. Hablá­ba­mos los otros días con algu­nos ami­gos y pen­sá­ba­mos eso, que si Arnaldo fuese un artista nor­te­ame­ri­cano, ya esta­ría mul­ti­pu­bli­cado en libros, DVDs, etc. De todos modos creo que la gente ha sabido valo­rar su tra­bajo: el lan­za­miento del libro, en el que afor­tu­na­da­mente con­ta­mos con la pre­sen­cia del autor, atrajo muchí­sima gente y el libro se está ven­diendo muy bien, por suerte. Y no sólo aquí en España.

Pero vol­viendo a lo del libro: en este caso pen­sá­ba­mos que era muy impor­tante que pudié­ra­mos ofre­cer un regis­tro sonoro de su tra­bajo tam­bién, por­que es algo que puede ayu­dar a com­ple­men­tar la lec­tura, a darle otra dimen­sión. La poe­sía con­creta nece­sita que uno active unos modos de per­cep­ción y com­pren­sión dis­tin­tos al regis­tro poé­tico, diga­mos, más habi­tual, o “narra­tivo”. Cuando uno lee un poema de Ash­bery, por nom­brar a un poeta que admiro muchí­simo, lo que lee le puede gus­tar más o menos, pero la den­si­dad del texto, el modo de estruc­tu­rarlo, el desa­rro­llo, las varia­cio­nes, todos los aspec­tos com­po­si­ti­vos, tra­ba­jan sobre un sis­tema lógico que nos resulta cono­cido, por­que guarda muchas analo­gías con los movi­mien­tos de nues­tro pen­sa­miento, es decir que el texto se des­liza sobre una lógica que, más allá de las par­ti­cu­la­ri­da­des del autor (Ash­bery no es jus­ta­mente un silo­gista, sino todo lo con­tra­rio) somos capa­ces de iden­ti­fi­car y aso­ciar con nues­tra pro­pia mente. Lo que sucede en el caso de la poe­sía con­creta es lo que Arnaldo sin­te­tizó en una frase, en la pre­sen­ta­ción de Ins­tanto, cuando dijo que su poe­sía no relata un acon­te­ci­miento, sino que ella misma es el acon­te­ci­miento. Eso hace que uno nece­site posi­cio­narse de otro modo frente a los tex­tos, par­ti­ci­pando de una forma más activa. Y creo que a tra­vés de la escu­cha del CD, ade­más de extraer un pla­cer audi­tivo muy grande, uno puede ir des­cu­briendo algu­nas posi­bi­li­da­des y modos de acer­carse a la pro­duc­ción tex­tual de Arnaldo, ima­gi­nando cómo podrían sonar otros tex­tos que no están en el CD y borrando algu­nas fron­te­ras ima­gi­na­rias entre aque­llo que está en la página y aque­llo que se pro­paga mediante las ondas sono­ras. En ese sen­tido la uni­dad de resul­ta­dos de la obra de Arnaldo es impre­sio­nante, teniendo en cuenta la gran varie­dad de recur­sos que utiliza.

Ade­más, enten­día­mos que nues­tro for­mato habi­tual de libro, tipo bol­si­llo, era efec­tivo para un tipo de poe­sía más inti­mista, en la cual la pro­xi­mi­dad física entre el lec­tor y el objeto es desea­ble; pero no ser­vía para una poe­sía en la que el yo está vir­tual­mente ausente, una poe­sía que pone en prác­tica una expe­ri­men­ta­ción casi filo­só­fica del len­guaje, y que pide una cierta dis­tan­cia, una sepa­ra­ción espa­cial que bien puede enten­derse como el tra­yecto nece­sa­rio para la for­mu­la­ción de un pen­sa­miento: la ima­gen del poema llega un poco más tarde al cere­bro, el calor del papel no nos envuelve tanto, la tipo­gra­fía y el dis­curso no bus­can la iden­ti­fi­ca­ción per­so­nal del lec­tor con lo que lee, sino ape­nas su aten­ción, sus sen­ti­dos. Creo que la idea ha fun­cio­nado bien en ese sentido.

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Hemos hablado de lo que ya habéis edi­tado. ¿Cuá­les serán las pró­xi­mas pro­pues­tas de la editorial?

En prin­ci­pio nues­tros lan­za­mien­tos serán semes­tra­les —aun­que siem­pre puede haber alguna sor­presa—, con lo cual nues­tros dos pró­xi­mos libros sal­drán entre sep­tiem­bre y octu­bre: en este caso el eje es la poe­sía nor­te­ame­ri­cana. Publi­ca­re­mos a un poeta cana­diense, Robert Bringhurst, y a una poeta esta­dou­ni­dense, Mary Jo Bang. Creo que ade­más de tra­tarse de dos títu­los fas­ci­nan­tes (La belleza de las armas y El cla­ros­curo del pin­güino) esta­re­mos cum­pliendo con nues­tra pre­misa: Bringhurst es otra de esas ausen­cias incom­pren­si­bles en España (muchos de los poe­tas con los que he hablado lo cono­cen y les gusta, pero no han podido encon­trar nada tra­du­cido), mien­tras que de Mary Jo sólo se ha publi­cado un libro, Elegy, que es estu­pendo, pero que gira alre­de­dor de la muerte de su hijo —de modo que nos parece impor­tante ampliar el espec­tro de la poe­sía de Mary Jo publi­cada en España hacia otros temas, más recu­rren­tes en su obra: el ero­tismo, la iro­nía, la mirada sobre el arte con­tem­po­rá­neo y el pro­blema del len­guaje, entre otros. Serán edi­cio­nes bilin­gües, (esta­mos en la fase de tra­duc­ción de ambos libros ahora mismo) y regre­sa­re­mos a nues­tro for­mato de bol­si­llo, que es el que nos per­mite lle­var ade­lante el proyecto.

¿Es posi­ble apos­tar por la poe­sía en estos tiempos?

Per­fec­ta­mente. Acabo de leer en Face­book que Enri­que Villa­grasa dice lo siguiente:Última hora: Poe­sía se dis­para más de un 3% y firma la segunda mayor subida del año”. No, en serio: si el tema pasa por las uti­li­da­des mate­ria­les que uno reciba a cam­bio de escri­bir o leer o edi­tar poe­sía, nos podría­mos pre­gun­tar por el sen­tido de ir al Musée d’Orsay, de escu­char música o de con­tem­plar la ele­gan­cia de un galgo. Hay algo que tiene que ver con el deseo de com­par­tir aque­llo que nos pro­duce emo­ción, que soy capaz de iden­ti­fi­car alre­de­dor de esta tarea de edi­tar algu­nos libros de poe­sía, y que se con­firma cada vez que recibo un mail de alguien que ha leído un libro nues­tro y quiere hacer­nos saber que le ha gus­tado, o que desea leerlo, y que se siente empa­ren­tado con noso­tros de algún modo —y que en cam­bio no detecto en las publi­ci­da­des de auto­mo­vi­lis­tas soli­ta­rios avan­zando por cami­nos de mon­taña por mucho que vayan acom­pa­ña­das de voces sua­ves que susu­rran “emo­tion” o“feel it” o cual­quier cosa del tipo. Hay un poema de Juan Gel­man que gira alre­de­dor de esa nece­si­dad que va más allá de cual­quier recom­pensa mate­rial, y que comienza de modo un poco gran­di­lo­cuente, hablando de alguien que se sienta a la mesa y escribe “con este poema no toma­rás el poder”, y “con estos ver­sos no harás la Revo­lu­ción”; pero que a medida que trans­cu­rre el texto es cada vez más intere­sante, por­que los logros mate­ria­les que no se obten­drán, y que el poema va enun­ciando, pasan de ele­men­tos más o menos prác­ti­cos hasta lle­gar a obje­tos casi absur­dos en tér­mi­nos mer­can­ti­les (“no entrará al cine gra­tis con ellos / no le darán ropa por ellos / ni papa­ga­yos ni bufan­das ni bar­cos / ni toros ni para­guas con­se­guirá con ellos”). La para­doja es que pese a todo eso, esa per­sona, nue­va­mente en el último verso, “se sienta a la mesa y escribe”, con lo cual la acti­vi­dad queda ins­cripta casi en el orden de lo ins­tin­tivo, o de aque­llas nece­si­da­des que no pue­den enmar­carse en la lógica del costo-beneficio. De hecho, creo que nues­tra colec­ción de poe­sía podría lla­marse así: Ni toros ni para­guas.

 
 
Hasier Larretxea

Hasier Larretxea

Hasier Larretxea nació en marzo de 1982 en el pueblo rural de Arraioz, en el valle verde y húmedo de Baztan. A los 24 dejó atrás la vida del norte de Navarra para asentarse en Madrid y así poder continuar creciendo. A día de hoy está ramificando versos, hados. Comparte la bondad exquisita.

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Xitlalitl Rodríguez

22 Oct

Xitlalitl Rodríguez Mendoza (Guadalajara, Jalisco, 1982). Es autora de los libros Polvo lugar (La Zonámbula, 2007), Datsun (Punto de partida,2009) y Catnip (Col. La Ceibita, Tierra Adentro, 2012). Fue becaria del FONCA en la categoría de poesía, emisión 2008-2009. Publicó la columna “Dealers que no me maten” en Milenio Diario.

Desde aquí pueden descargar Catnip. 

 

Mónica Nepote

17 Oct

Mónica Nepote
Guadalajara, 1970.
Escribe poesía y ensayo. Es autora de los libros Trazos de noche herida (FETA, 1993), Islario (Filodecaballos, 2001) y Hechos diversos (Ediciones Acapulco, 2011). Desde el 2007 es directora editorial del Programa Cultural Tierra Adentro.

pour K

el mundo es una bolsa de fórmulas
algunas básicas, como el día en que nacimos y su contienda astrológica
otras como edad y raza, gustos propios y ajenos

una descripción de familia, una percepción heredada del mundo revivida con mayor potencia
una figura a escala en la palma. la visión singular del amor dos o tres lenguas de cómodo uso

sí, todo sí. es una cuestión de punto de vista:
las cosas como láminas sucesivas
las lágrimas del paisaje o los esqueletos en el clóset pegados una vez más
—una acción hecha con el cuidado suficiente sin mencionar la palabra
quiebre

las parejas de baile se alinean, intercambian, repiten en el salón de lo dicho,
mientras la imagen de una Kay madura despide a un inoportuno interlocutor común:
no tengo porque hablar con usted
a fin de cuentas
they are translations
and I think in chinese

no es Yves, nada de estos reflejos en el salón dicen algo no dicho
el hastío dice revólver.
será un asalto sorpresivo.

Hernán Bravo

16 Oct

Hernán Bravo Varela nació en la Ciudad de México en 1979. Es autor de
cuatro libros de poemas y dos volúmenes ensayísticos, entre los que destacan:
Oficios de ciega pertenencia (1999 y 2004), Sobrenaturaleza (2010), Historia
de mi hígado y otros ensayos (2011) y Realidad & Deseo Producciones
(2012). Ha traducido dos títulos de Oscar Wilde: Espejos de bolsillo.
Aforismos selectos (2010) y La balada de la cárcel de Reading (2010, prólogo
de José Emilio Pacheco), así como Sepelio en Tebas, versión de la Antígona
de Sófocles realizada por Seamus Heaney (2012). Obtuvo el Premio Nacional
de Poesía Joven “Elías Nandino” en 1999 y el Certamen Internacional de
Literatura “Letras del Bicentenario – Sor Juana Inés de la Cruz” en 2010, en el
área de ensayo literario.

(Veinticinco centavos, por el amor de Dios)

A Juan García de Oteyza

Mi padre muerto vino el otro día.
Me dejó dos cobijas y una almohada
y se volvió a morir como solía.

Estaba oscuro, pero todavía
puedo verme temblando en su mirada.
Mi padre muerto vino el otro día.

Ni cuento de terror ni brujería:
mi padre apareció como si nada
y se volvió a morir como solía.

Con todo y que murió de neumonía,
lo vi muy tarde, ya de madrugada.
Mi padre muerto vino el otro día.

Apenas me duró su compañía
lo que tarda en hacerse una redada
y se volvió a morir como solía.

En su ausencia, llegó la policía
y dejé las cobijas y la almohada.
Mi padre muerto vino el otro día
y se volvió a morir como solía.

2829 16th. St., N. W.
Washington, D. C.

Luis Felipe Fabre

15 Oct

Luis Felipe Fabre nació en la Ciudad de México en 1974. Ha publicado un volumen de
ensayo, Leyendo agujeros. Ensayos sobre (des)escritura, antiescritura y no escritura
(Fondo Editorial Tierra Adentro, 2005), y los libros de poesía Cabaret Provenza (Fondo
de Cultura Económica, 2007) y La sodomía en la Nueva España (Pre-Textos, 2010),
por el que le fue concedido el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2012.
Es también autor de las antologías Divino Tesoro. Muestra de nueva poesía mexicana
(Libros de la Meseta, 2008) y de Arte & basura. Una antología poética de Mario
Santiago Papasquiaro (Almadía 2012). Desde 2011 es miembro del Sistema Nacional
de Creadores de Arte.

Luis Alberto Arellano

15 Oct

LUIS ALBERTO ARELLANO, Querétaro, 1976. Poeta y ensayista. Autor de los libros
Erradumbre (Mantis editores, 2003) y De pájaros raíces el deseo/D’oiseaux racines le
désir (Écrits des Forges/Mantis editores, edición bilingüe español-francés, 2006), y
de Plexo (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2011). Miembro del consejo editorial de Mantis editores, y
de las revistas Metrópolis y Los perros del Alba.

BLACKWATER

Es por eso que pregunto

si sabes descifrar los sueños.

Espero tu respuesta pronta, amable, afirmativa.

O es que los sueños,

aquella actividad craneana que se despliega en estado REM y

nos limpia poro a poro,

decía, los sueños están condenados

a terminar en el arroyo continuo de la nada.

El olvido viene en pliegues.

Es por eso que pregunto.

Todo comenzó como un domingo cualquiera, habían caído las

bombas: no internet, no gobiernos, sólo tribus y astucia. El

tipo de pueblo que te gustaría conocer.

Vino uno que se llama

como cualquiera de los apóstoles

y me pidió acompañarlo con otro que vende medicamentos.

decir,

Es

administró farmacia

que

antes

de

las

bombas

y

la

fuga

eléctrica

y tiene bajo su custodia (armas y fuego permanente)

grandes pociones que alivian

las membranas sutiles del cuerpo.

Siempre he dicho que lo cutáneo es un estuche de terciopelo.

Dentro encontrarás bisutería que algunos ahora comen golosos

por falta de cabra.

Éste, el bíblico, tenía auto que aún funcionaba.

En la cajuela cargaba un zombie que intentó morderme.

Lo guardaba ahí porque el zombie olía

perfecto el combustible para el auto.

un

Como

refinados.

zombie

varita

de

zahorí,

pero

para

hidrocarburos

Llegamos al otro, el de los narcóticos y los niños jugaban

con cabras montañesas, evidentemente radioactivas, su pelaje

cubría hasta las pezuñas y su cornamenta se cruzaba por su

frente en una X muy glamourosa. Muy alfa centauri. Cómo dices

que se llama

a eso: glosolalia, oráculo o esquizofrenía.

Oligofrénico me decían en las calles.

tipos

Los

zombie zahorí.

del

mendicamento,

pareja,

querían

a

cambio

el

Lo dejamos, lo comieron.

Así de simple el mercado cuando no hay leyes.

Trataron de venderme un niño de los de la calle.

Pero tú sabes que ya tengo hijos, uno.

Para qué más reveses argumentales,

para qué la retórica del yo lo digo.

Entonces los niños empezaron un juego que les divertía mucho.

Tomaron a una cabra, la mayor,

le rompieron las piernas con una barra de hierro

y luego azuzaban al animal para que los embistiera.

Entre gemidos de dolor y furia la cabra lanzaba cabezadas que

eran débiles empujones para los niños.

Qué crees que signifique.

Significa algo seguro.

Como los temblores de tierra, que significan acomodo de las

placas

planeta.

tectónicas.

Liberación

de

energía.

Puntos

para

el

Como los ovnis que significan NUNCA ESTUVIMOS SOLOS.

Como los árboles secos que significan destierro.

un

Somos

certeza de sus límites.

ciclo

de

caballos

batiendo

la

estepa

sin

mucha

Por

eso

hablar como nosotros.

las

estrellas

permanecen

mudas,

porque

no

saben

*

Sé que no has respondido.

Tus razones tienes: horror, olvido o ignorancia.

Todo es válido ahora que la vida flota

como a capas entre los humos de los cadáveres.

No sueño frecuentemente.

Por eso me pregunto qué significan.

Los egipcios lo tomaban en serio.

El faraón soñaba peste y ¡paff!,

caían las langostas a volver noche el día.

Los griegos no andaban muy lejos.

También tenían que interpretar los sueños.

Además había truco.

Los durmientes podían comunicarse con los muertos.

Aesclepio fundó una práctica de sanación

basada en el sueño.

El asunto era sencillo.

Llegabas, como podías, a cualquiera de sus templos,

dormías esa noche en el piso

y el dios médico brujo te visitaba,

ascultaba y receteba en sueños.

Al amanecer procedía pagar el hospedaje de esa noche única. O

sea que el sueño era una avenida de ida y vuelta.

Pero nosotros ni la gracia de Moctezuma que soñó su caída.

Porque hemos

perdido la claridad onírica.

Soñamos en idiomas extranjeros,

con vicios extranjeros.

Normal para esta decadencia.

Pero seguro tú sabes qué significan.

Los has estudiado.

Seguro tú reconoces sus bordes.

Te molesto con esa certeza.

Vino otro sueño.

Dos días después del primero.

Yo cuidaba un flanco de un fuerte militar.

Estábamos armados y entrenados.

Y vino una granada a volar la puerta en la que me apoyaba.

Perdí un ojo y la mandíbula colgaba.

No sentía dolor, sino presión en el ojo.

Como cuando tienes un ojo flojo: Ambliopía.

Síndrome del ojo perezoso.

Algo de eso se esconde en mis dioptrías cotidianas.

Y yo hablaba y hablaba con la gente,

pedía instrucciones, recibía y transmitía órdenes,

nadie

pero

gutural y que mi mandíbula colgaba del lado izquierdo,

se

atrevía

a

decirme

que

todo

era

un

sonido

unida por el tendón al craneo,

pero que el lado derecho había caído

y estaba y no estaba.

Nadie me advertía que no hablaba más,

sino gemía muy mamífero,

pero que la comunicación oral había pasado sin dejar muchas

huellas.

Aparecía en el sueño el mismo del nombre bíblico

y con cara de asco unía mi mandíbula

al lado derecho del cráneo, pero no se ajustaba.

Los sonidos eran peores en su definición.

Hice lo único sensato en ese momento y tiré con fuerza del

lado izquierdo para desprenderla toda.

Qué crees que signifique esto.

Las

cabras

relación entre sí.

radioactivas

y

la

mandíbula

suelta

tendrán

Te mando saludos.

Espero que tu familia encuentre sosiego pronto.

Todos por acá estamos contigo y los tuyos en este momento.

Espero tu respuesta pronta, amable, afirmativa.