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Nadia Escalante

23 Jul

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Adentro no se abre el silencio
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Xitlalitl Rodríguez

22 Oct

Xitlalitl Rodríguez Mendoza (Guadalajara, Jalisco, 1982). Es autora de los libros Polvo lugar (La Zonámbula, 2007), Datsun (Punto de partida,2009) y Catnip (Col. La Ceibita, Tierra Adentro, 2012). Fue becaria del FONCA en la categoría de poesía, emisión 2008-2009. Publicó la columna “Dealers que no me maten” en Milenio Diario.

Desde aquí pueden descargar Catnip. 

 

Mónica Nepote

17 Oct

Mónica Nepote
Guadalajara, 1970.
Escribe poesía y ensayo. Es autora de los libros Trazos de noche herida (FETA, 1993), Islario (Filodecaballos, 2001) y Hechos diversos (Ediciones Acapulco, 2011). Desde el 2007 es directora editorial del Programa Cultural Tierra Adentro.

pour K

el mundo es una bolsa de fórmulas
algunas básicas, como el día en que nacimos y su contienda astrológica
otras como edad y raza, gustos propios y ajenos

una descripción de familia, una percepción heredada del mundo revivida con mayor potencia
una figura a escala en la palma. la visión singular del amor dos o tres lenguas de cómodo uso

sí, todo sí. es una cuestión de punto de vista:
las cosas como láminas sucesivas
las lágrimas del paisaje o los esqueletos en el clóset pegados una vez más
—una acción hecha con el cuidado suficiente sin mencionar la palabra
quiebre

las parejas de baile se alinean, intercambian, repiten en el salón de lo dicho,
mientras la imagen de una Kay madura despide a un inoportuno interlocutor común:
no tengo porque hablar con usted
a fin de cuentas
they are translations
and I think in chinese

no es Yves, nada de estos reflejos en el salón dicen algo no dicho
el hastío dice revólver.
será un asalto sorpresivo.

Maricela Guerrero

15 Oct

Maricela Guerrero, Ciudad de México, 1977. Desde las ramas una guacamaya (Bonobos-CONACULTA, 2006), Se llaman nebulosas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010) y Kilimanjaro (Mano Santa, 2011).

Variaciones DS/GD

No sé como decirte esto, pero imagina que

la erudición puede entenderse como una diversidad de los lenguajes

en los que cierta persona se especializa:

y sólo ciertas personas que reconocen la o por lo redonda

y la pronuncian así como /ou/; ya sabes haciendo como que se les alarga el pico

Ou

Ou

—dicen  con la comisura de sus labios impregnada de una sustancia blancuzca y deleznable:

dicen ou:

sopor de antihistamínico en el auditorio. Ahora tú:

así, ¿ya te acordaste? /ou/

Acordarse por ejemplo tiene que ver con el cor cuore, ¿ya lo viste?

Del corazón eso es la erudición y /ou/

Ou

Largos tratados sobre etimologías irreconocibles en tono de trompetines y claros clarines:

tonos variopintos de /ous/ porque la especialización de ciertos eruditos avant la lettre va más allá: suéteres raídos y antihistamínico y esa cosa deleznable y blancuzca en la

comisura de sus labios: entre cada /ou/ y /ou/

que se llama comezón:

ronchita de mi erudición…

pero yo no sé cómo decirte de estas cosas

mi corazón.

Karen Villeda

15 Oct

Karen Villeda (1985). Ha publicado Babia (Ediciones de Punto de Partida, 2011) y Tesauro (Ediciones de Punto de Partida, 2011). Tiene el proyecto de LABO: laboratorio de ciberpoesía (www.labo.com.mx)

LEXICOGRAFÍA E  (fragmentos)

E blanc

¿EH? interj.  Dubitación de Femenino y Masculinidad // Humanidad no escucha // El tímpano apremia el singular: repite las palabras // Titubear es el desinterés proporcional a la voz // Tono indiferente, retorno a la Lobreguez // Femenino y Masculinidad son colores sustractivos, se oponen // La irradiación se eclipsa en la Teoría del color que sobresale del librero // La interjección es tonalidad: restaura la aurora // Desordena la percepción, los oídos (elocuencia inservible) // “¿Eh?, ¡no escucho!”, gritan ambos // Somos mirada // ¿Dónde la combinación de luces? // “¿Dónde el plural?”, preguntan ambos // El libro responde: “Plural es una sensación cromática” // Ambos se miran y se descubren como infinitas combinaciones de luz, Espectro, longitud de onda

Pareja es Desnudo en un sillón negro

y se vendió en cuarentaicinco millones

de dólares en Christie’s,

Pareja es El hombre del turbante rojo

y está al norte de Trafalgar Square,

Pareja es Jeanne Hebuterne con suéter amarillo,

Pareja es una imitación de Orange skirt de Degas. (Une peinture, c’est d’abord un produit de l’imagination de l’artiste, ce ne doir jamais être une copie. Si, ensuite, on peut y ajouter deux ou trois accents de nature, evidemment ca ne fait pas de mal.”, L’univers de Degas, p. 13),

Pareja es Trigal verde con ciprés de Van Gogh, Vicent (1853-1890) de quien aprendieron a mutilarse la oreja siniestra

Pareja es Bleu II o puntos suspensivos sobre el  Mediterráneo. El absoluto de la naturaleza es el mar. El disoluto de la naturaleza es la pareja),

Pareja es Armonía de cuadros en rojo, amarillo, azul, blanco y negro, Arte Degenerado y su autor es Klee, Paul (1879-1940),

Pareja es Blanco sobre blanco: Malevich representa pp. y pp. de adversidades.

Blanco sobre blanco o “Blanco”es la página que se escribe cuando Femenino y Masculinidad se preguntan “¿Eh?”

Paula Abramo

15 Oct

Batalha da Praça da Sé, 1934

Paula Abramo, Ciudad de México, 1980, estudió Letras Clásicas en la UNAM, impartió clases de Literatura Brasileña y tradujo del portugués el Poema Sucio, de Ferreira Gullar (UANL, 2010), y la novela El Ateneo, de Raul Pompeia (UNAM, en prensa). Su obra se ha publicado Kritiker (Suecia), así como en el libro colectivo Cuatro poetas recientes de México (Black&Vermelho, Buenos Aires, 2011).

prende un cerillo

pero ¿si el cerillo no enciende

lo que debe,

no inaugura la pausa nocturna

de las velas o el atarantado

bullir en los sartenes?

¿qué es lo que debe

encender un cerillo

durante el rápido cumplimiento de su estrella,

tan largamente esperado

desde antes de la penumbrosa caja

desde mucho antes del baño de cristales en la industria

desde antes

antes

del astillamiento?

Puedes decir, por ejemplo,

que es supérflua la distinción

entre los diversos tipos de traslación ciceroniana

si se les compara con el hecho

más o menos aparentemente insólito

de que las servilletas de Anna Stefania, ese día

7 de octubre de 1934, bordeadas de austrohungárica labor

exitosamente transplantada al trópico y tejida

en los breves intersticios de ocio que dejaba el oficio

de fosforera, que las servilletas, en fin,

no cubrieron con esmero peras, manzanas apocadas

o hipertróficos higos de cultura nipona, sino

pistolas varias,

de modelos cuyo registro omite

esta historia de vidas más o menos simples, sacadas

(las pistolas), de quién sabe dónde y quiénes.

Podrías decirlo pero el polvo de Reforma te distrae.

Polvito de oro y liquidámbar, vas pensando, sin notar la monstruosa

– por muy manida – translación que perpetras,

corriendo el riesgo de que te pase como a Tales,

pero vulgarmente, es decir, sin nada sublime en la cabeza y en lugar de pozo

el coche de enfrente, que frena a destiempo.

En cuyo caso, muy merecido lo tendrías.

Bienvenida la hipotética

interrupción de chichones, cristalitos sobre el pavimento

mezclados con el polvo “de oro”

para dejar de andar pensando chingaderas

que nada tienen que ver con la Patria.

Pero pongamos que tu cuerpo repela, viene un tanto horripilado

por lo anteriormente dicho

y arguye, en favor de las servilletas, que en los días que corren, digamos,

el azar democritiano, y el choque de átomos y eso, han perdido el énfasis de antaño.

Y ahora uno se concentra en otro tipo de causalidades,

aunque derivado de éstas,

pero más pintoresco y sabroso de narrarse.

Y de ahí las servilletas.

Podía decir también tu cuerpo: gracias,

señores del Departamento de Odem Pública e Social

por perseguir a mi padre,

meterlo en la celdita ésa con otros veinte,

interrogarlo los martes con las manos atadas al respaldo,

amedrentarlo para siempre con gritos de tortura y bocas de AK47;

y gracias al habeas corpus por soltarlo y al A.I 5 por perseguirlo

de nuevo:

os debo mi existencia -diría tu cuerpo,

y algo de razón tendría, aunque

no toda causa debe agradecerse, sobre todo si de ella resulta

esta oscura servidora:

polvito de hojarasca entre las ruedas.

Pero honor a quien honor merece:

Anna Stefania

guarda las armas en su bolsa de mercado

y no va a la fábrica de fósforos sino que parte,

muy chiquitita aunque de 22,

al centro de São Paulo, donde otras gestas ya pasaron

y otras empiezan a esbozarse,

y reparte las armas

entre trabajadores del sindicato de bancarios,

del sindicato de gráficos de diario,

miembros de la antigua Oposición de Izquierda,

anarquistas recién desayunados,

y se pone al frente,

y dispara

contra una valla de cinco mil integralistas kaloi kai agathoi.

Cantan encarnado júbilo las armas

-véase cómo aquí

dos tipos de traslación conviven en pacífico concierto

aunque sea épico el asunto-.

Y no viene al caso evocar el consabido simbolismo de los tonos verdes,

porque verde era la farda

del fascismo armado y verde quedó

el pavimento; de esperanzas nada.

Era puritita victoria antifascista en presente del indicativo

y fardas vacías dispersas por la calle.

Gallinas ya sin vestes huyendo en estampida: triunfo

militar del Frente Unido, aunque una baja:

guárdese memoria

del joven muerto Décio Pinto de Oliveira.

Y de Fulvio, y Rudolf, y Lelia, y Livio, y Anna, y Mario

Pedrosa y otros cientos

que allí estuvieron y lucharon y vencieron

a cinco millares de fascistas.

Y  vivieron luego, y lo contaron

sin tanto abuso de las traslaciones.

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a fosforera